‘Concrete Window’ 1990-1991, de Stephen Willats.

Cuando todo esto empezó (‘todo esto’, esta pandemia que no ha dejado a persona, estado ni cultura indiferente) las posibilidades para que muchas actividades docentes pudieran seguir su curso empezaron a manifestarse y proliferar en formatos digitales. 

Independientemente de que esta alternativa nos resulte más o menos convincente en función de los casos respecto al formato presencial, en el ámbito de la enseñanza ha tomado el relevo y se ha instalado con relativa facilidad en nuestro cotidiano. 

Igual que en otros aspectos, la nueva o novísima normalidad va a comportar un cambio en los formatos educativos. Aunque esperemos que ni a medio ni a largo plazo la modalidad vivencial en espacios compartidos llegue a ser reemplazada por completo.

Aunque las lecciones (o sesiones) individuales de Feldenkrais (Integración Funcional) están basadas en el contacto físico, el formato de las lecciones de ‘Toma de Conciencia a través del Movimiento’, que normalmente se aplican en un contexto grupal, se prestan fácilmente a ser impartidas online y recibidas desde casa. Y lo son particularmente porque el proceso de aprendizaje que facilitan requiere principalmente de la atención en una misma/o.

Y aunque este aprendizaje toma mayoritariamente sentido en nuestra experiencia como seres relacionales, en continua interacción con el entorno y con otras personas, el contexto de este aprendizaje puede ser perfectamente el de un espacio casero donde simplemente puedas tumbarte. Por eso desde Sensórea nos sumamos a la alternativa digital y vamos a empezar a ofrecer clases online a partir de este mes de mayo. 

Las lecciones de Toma de Conciencia a través del Movimiento son guiadas verbalmente. La persona que las sigue no necesita en ningún momento mirar a la facilitadora o facilitador, ya que no hay ejemplos visuales. El proceso de aprendizaje no está basado en la imitación de un modelo externo porque realmente ningún modelo visual sería apropiado.

Se trata de que cada persona encuentre por sí misma diferentes soluciones a los problemas con los que se encuentra en su forma de moverse o al realizar una acción. Que descubra conforme explora diferentes maneras de hacer algo, aquellas que a ella le resultan más satisfactorias.

Pero, ¿qué nos resulta más satisfactorio? ¿Aquello que reconocemos como más fácil, aunque nos resulte inusual, o aquello a lo que estamos más acostumbradas?

El sistema nervioso es capaz de reconocer el camino de menor esfuerzo cuando se le presentan diversas opciones. A través del movimiento es capaz de adoptar nuevos caminos neuronales que se reflejan en nuevas posibilidades de acción. Para ello se necesita atención, desarrollar la capacidad de atender a lo que estamos haciendo. Entre otras cosas para poder establecer comparaciones entre las sensaciones que diferentes opciones nos plantean. Para poder distinguir lo esencial de lo accesorio, del principio de la consecuencia, de la relación entre los diferentes aspectos que integran una misma acción.Y fundamentalmente necesitamos atención y curiosidad para poder aprender. 

¿Cómo podemos hacer algo diferente si ni siquiera sabemos cómo hacemos lo que hacemos? Si lo que hacemos resulta de una mecanicidad de la que no somos conscientes, esto significa que nuestra acción se basa principalmente en la ignorancia. 

Por eso a pesar de los numerosos beneficios que resultan de la experiencia de tomar lecciones de Feldenkrais el énfasis y particularidad de este método se basa en entender cómo se desarrolla el proceso de aprendizaje. Así como las condiciones que lo facilitan o hacen posible. Cambios en la postura, la coordinación, la facilidad, fluidez o amplitud que experimentas en tu movimiento son solo consecuencias de haber elegido opciones diferentes a las habituales. No a través de la voluntad, sino de las soluciones que las experiencias de haber probado y estado atenta al proceso te han brindado por sí solas. 

Feldenkrais (el hombre) en una ocasión comentó en el transcurso de una clase: ‘Voy a ser vuestro último profesor. No porque vaya a ser el mejor profesor que podáis haber encontrado, sino porque de mí vais a aprender cómo aprender. Cuando aprendas a aprender, te darás cuenta de que no hay profesores, sino simplemente personas que aprenden y personas que aprenden a facilitar el aprendizaje.’

Como planteaba Jacques Rancière en su maravilloso libro ‘El maestro ignorante’: no hay maestro explicador ni alumno ignorante. O quizás, cada persona es para si misma ambos a la vez. 

Seguiremos abordando la temática del proceso de aprendizaje en futuras entradas. Mientras tanto, si te interesa probar alguna lección de Feldenkrais te invitamos a que lo hagas. En este mes de mayo ofrecemos dos primeras sesiones de manera gratuita y sin compromiso, para que puedas probar y comprobar si este enfoque te resulta interesante. Puedes informarte en la sección de Clases Online.

¡Salud y que el aprendizaje sea emancipador!